Aspectos mágicos de las comunicaciones inalambricas
August 27, 2007 – 9:39 amUn muy amigo mio me comento de este articulo, acerca de las comunidades WIFI, ,el cual quiero compartir con ustedes, la fuente original es del foro de FON
Ante el innegable entusiasmo que producen los aspectos “mágicos” de las comunicaciones inalambricas, quisiera dar un mensaje razonado del riesgo de poner amplificadores de potencia y antenas de mucha ganancia en los punto de acceso WiFi. (Y por tanto, también, de ello se desprende cuando no hay riesgo).
En las bandas de microondas se utiliza el término “iluminación” para expresar las características del sistema radiante (de las antenas). Esta palabra “iluminación” facilita hacer un símil con las linternas que tengan enfoque variable; ajustando el enfoque se consigue que la linterna ilumine con un haz muy estrecho y concentrado, de mayor alcance, o bien que difunda más la luz, con mayor extensión en la cobertura y menor concentración y alcance. En las antenas a este fenómeno se le llama “ganancia”. (Las antenas al ser un elemento pasivo no pueden ganar ni amplificar mas que de esta forma). Por tanto una antena con ganancia emite un haz más concentrado que una antena isotrópica (término empleado para definir una sistema radiante omnidireccional sin ganancia). Para mayor claridad, imagina una habitación con una bombilla desnuda colgando del techo. En el ámbito de la radio se dirá que es una fuente isotrópica. Pero en cuanto le pongan un reflector o una lente, se dirá que tiene cierta ganancia. Por ejemplo, los faros de los coches tienen ganancia al compararlos con la bombilla desnuda.
La banda de uso común de 2,4 Ghz que empleamos nosotros, está compartida con otros servicios industriales, médicos, científicos y con los hornos de microondas domésticos. Precisamente los fabricantes de este tipo de electrodomésticos eligieron esta banda (de entre las que les era posible hacerlo) por la excelente absorción que tienen los alimentos, en particular las grasas, en este rango de frecuencias.
Estas ondas se propagan de modo que su intensidad disminuye con el cuadrado de la distancia, según la fórmula:
D=P/(4*Pi*d2), siendo:
D= densidad de potencia
P= potencia emitida PIRE (potencia isotropa radiada equivalente, es decir la del emisor más la ganancia de la antena)
d2= cuadrado de la distancia.
Por esta razón las radiaciones en campo alejado no suelen resultar peligrosas. Sin embargo, al situarnos cerca de la antena, pueden llegar a serlo en los sistemas de alta potencia. (La luz de las linternas u otras fuentes luminosas sigue una regla semejante). (Si alguien quiere, podría desarrollar qué ocurre cuando una persona está iluminada por varias antenas, para que, en consecuencia, se busquen en otros terrenos las causas de graves enfermedades, y no en estos aparatos ni en la telefonía móvil)
La recomendación 1999/519/CE de 12 de julio del Consejo de Europa, contrastada con la OMS, relativa a la exposición del público a campos electromagnéticos, limita la densidad de potencia en la banda de 2,4 Ghz a 1.200 microWatios/cm2 (ó 12 W/m2) como valor considerado inócuo para la salud.
En el pasado SIMO ví en un stand muy próximo al de FON que una misma empresa ofrecía amplificadores de 1W (30dBm) y antenas de 33 dB(i) de ganacia para sistemas WiFi. Si tomamos como ejemplo el AP Linksys WRT54G y le pusiésemos el mencionado amplificador de 1W (por tanto la radio tendría 1W o 30dBm de salida), con una antena direccional de 33dB(i) de ganancia, y suponiendo que la pérdida en los cables y conectores sea de 7 db, la potencia PIRE en la antena alcanzaría los 58 dB, (30+33-7) (valor equivalente a 631 W). Si aplicamos la fórmula D=P/(4*Pi*d2) para conocer a qué distancia (d) la densidad de potencia (D) es superior a los valores considerados inocuos, resulta ser en este caso de 5 metros. Por tanto si nos acercásemos a menos de 5 metros de la antena, recibiremos una densidad de potencia superior a los valores considerados inócuos. Los daños que suframos dependerán de qué zona del cuerpo es la expuesta y del tiempo que estemos bajo ese campo excesivo.
Además, e independientemente de lo anterior, la UN-85 del Cuadro Nacional de Atribuciónde Frecuencias CNAF define que para que un aparato sea adecuado para su uso WiFi su potencia máxima PIRE ha de ser menor de 100 mW (20 dBm) y aceptar las interferencias que pudieran producir otros aparatos que comparten la banda. Por tanto, quien mediante amplificadores o antenas supere los límites establecidos, deja de ser un usuario de de uso común necesitando algún otro tipo de licencia. Incluso podría ser sancionado. (Como lo han sido aquellas estaciones de la banda de 27 Mhz que empleaban amplificadores que superaban la potencia máxima permitida).
Creo que debo ser conciso y no extenderme a analizar los efectos de interferencia que pueden producirse ante un exceso de ganancia, ni el hecho de que los aparatos estén diseñados según las necesidades del mercado americano, que dispone de sólo 16 canales. Y el que en algunas zonas urbanas (p.ej. Plaza de los Cubos en Madrid) prácticamente todos los canales estén ya ocupados.
Concretando el mensaje: El modelo de comunidades wireless como FON no necesita equipos de mucha potencia y alcance, sino más bien tener muchas microceldas, entre las que se pueda organizar itinerancia (roaming). Y siempre con un exquisito respeto a la cobertura de otros nodos y a los demás servicios que comparten la banda. Así evitaremos nuevos problemas.
Para concluir, un exceso de potencia puede provocar problemas de interferencia y afectar a la salud. Y valga recordar que el dicho de “no matar moscas a cañonazos” conlleva bastante sabiduría.
One Response to “Aspectos mágicos de las comunicaciones inalambricas”
con referencia al comentario de la banda de 2,4 Ghz. por la excelente absorción que tienen los alimentos, en particular las grasas, en este rango de frecuencias.Creo es erroneo y segun mi punto de vista no son las grasas, si no las moleculas de agua
By Miguel on Jun 13, 2008